Fortalecidos

No por nuestra propia fortaleza, sino por la fuerza de Dios, nos encontramos. Confiamos plenamente en Cristo y en Su gran amor y disposición para ti. Dios viene a nosotros y nos fortalece a través de su palabra, por su Espíritu Santo en el bautismo y en la sagrada comunión. La Fuerza de Dios fluye a través de nuestras vidas transformadas para el bien de los demás.

Alcanzando

La vida eterna y todos de regalos de Dios fueron ganados por Jesucristo para todas las personas, de cada nación, lengua, raza, edad, origen y economía. ¡El amor de Dios es para ti! Haremos todo lo posible, como Dios nos permite, para informarte de Su salvación y darte la bienvenida a nuestra comunidad cristiana.

Unidos

Dios no nos deja como estábamos antes de conocer y confiar en Cristo. Viene a nosotros y nos lleva a la amistad, el cuidado, y el propósito compartido en sí mismos. En nuestras familias, esposos y esposas crecen en amor hacia sí mismos mientras el amor de Dios crese en ellos. Los niños y los jóvenes aprenden el valor de su lugar en la familia de Dios. Cuidados para el mundo, los huérfanos, las viudas, los presos, vecinos necesitados… son discursos de transformación en curso de Dios en nuestras vidas y habilidades para servir como sus instrumentos cuidándonos los unos a los otros.

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